miércoles, 22 de mayo de 2013

Resonando


No me lo tomen a mal. Claro que me gusta que sean tiernos. Siendo yo la reina de las consentidas, - sin ser tonta, aclaro!- Disfruto de sus tiernos mimos y atenciones.

Pero, que bendita manía tienen los hombres que pasado un tiempo, cambian su forma de mirarnos, y lo peor! De hablarnos. Y pasamos a tener, en vez de un hombre varonil, atractivo, a un remedo de bebé, grandote y además peludo.

Aclaremos: Yo puedo terminar aceptando miraditas de cordero, - Pero sin exagerar! En lo que jamás, - óigase bien, Jamás! - me podré transar, es en el tema de su voz.

-Pásame la sal! puede abrir muchas puertas, si se mantiene el tono original, y acompañado de una mirada varonil, serena, contraria a de cordero,  ni hablar!

Resumiendo: A mi hacen el favor y me mantienen el vozarrón.

1 comentario:

  1. Acabo de conocerte, me gusta como escribes. Seguiré pasando a leerte.
    Un abrazo,
    Granada

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