Volando, volando intenta en vano, escapar
la mariposa. Efímero destino tiene, según ella, por estar atada a sus alas. Esas que son, al
mismo tiempo, oportunidad y grillete.
Coloridas le permiten revolotear de aquí
para allá, pero resultan inútiles cuando se trata de cruzar fronteras. Hermosas?
–Si!, aunque débiles para sus intenciones de gloria.
- Posada en la rama, envidiosa observa a
los pájaros alzar aguerrido vuelo.
En instantes, el sol abrirá el paso a la oscuridad
que sabe, le arrancará la vida. - Malditas alas mías!- Le escucha
lamentarse la babosa, mientras hace cálculos para pararse justo debajo de ella.
Con suerte al morir, sus alas le caerán
encima.
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