lunes, 20 de enero de 2014

Centavo para el peso


Volando, volando intenta en vano, escapar la mariposa. Efímero destino tiene, según ella, por estar atada a sus alas. Esas que son, al mismo tiempo, oportunidad y grillete.

Coloridas le permiten revolotear de aquí para allá, pero resultan inútiles cuando se trata de cruzar fronteras. Hermosas? –Si!, aunque débiles para sus intenciones de gloria.

- Posada en la rama, envidiosa observa a los pájaros alzar aguerrido vuelo.

En instantes, el sol abrirá el paso a la oscuridad que sabe, le arrancará la vida. - Malditas alas mías!- Le escucha lamentarse la babosa, mientras hace cálculos para pararse justo debajo de ella.

Con suerte al morir, sus alas le caerán encima.

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