martes, 19 de noviembre de 2013

Conjugando


Escabulléndose de la sala de espera en donde tienen a los menores reunidos, entra sigilosamente en la habitación y metiendo la cabeza entre el tumulto de adultos que rodea la cama, logra ver el desorden de tubos y aparatos. Pegada a ellos, aun respira.

Inmóviles observan que el ritmo con el que se mueve el respirador es cada vez más lento. El silencio se rompe con la voz infantil...

¿Sufre?
- No.
¿Sufrió?
- Mucho.
Sufrimos?
- Por momentos
Sufriremos?
- No hay duda.
Dejaremos de sufrir?
- Ciertamente.

El respirador se detiene. Los adultos, en silencio, algunos agarrados de gancho, luchan por contener el dolor. Los sollozos ahogados se detienen al tiempo cuando el niño, saltando sobre la cama y acomodándose suavemente a su lado, le dice sonriendo: Disfruta!

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