jueves, 2 de febrero de 2012

Spring Roll

Cómo se llaman esas cajas antiguas de las que de improviso salía un resorte con una cara presuntamente jocosa pegada de la punta? Existen? o son solo parte de lo surreal que nos abriga, pues la verdad sea dicha, jamás tuve una en mis manos, que tantas cosas han rozado, pero esa caja, ésa! jamás.

El asunto es que, pasa que cuando camino por ahí, -realmente no importa el donde-, mientras avanzo y divago, veo como de cada individuo con el que me cruzo, le sale intempestivamente de la cabeza sendo resorte..... y en la punta? Bueno, nada de payasadas ni carotas sonrientes. No!, de la punta cuelgan todo tipo de cosas.

Al gafufo de la notaria siempre le rebota un mazo de naipes. A la señora que pasea el perro afgano le salen como tres, y colgado de cada punta, una maraca, una cometa y un juego de llaves. La semana pasada me tope con una pareja que caminaba juntica, despacio. A ellos les resortó un piano. Un piano! Tremendo susto me llevé.

Números, un zapato brillante, una rama de árbol, un bastón, pájaros - miles, esos son comunes- un guante, una cuerda para saltar, un espejo.... en fin.

Decidida a descubrir lo que de mi cabeza salta - pues asumo que si es tan común esto del resorte, de seguro me pasará a mí- llevo meses persiguiéndome con la mirada. Cualquier superficie me es útil, vitrinas, pantallas de cajero, carros, hasta mi sombra en el piso, pero no he podido ver nada.

Oh Dios! todo menos ser anormal, yo quiero ser como todo el mundo, caminando por ahí con mi cabeza hueca, dejando espacio para albergar objetos que salen expedidos, resortados.

-Si me ven un día por ahí, tendrían la amabilidad de observarme, y si finalmente algo salta, contarme qué es? Gracias, es que muero de curiosidad

No hay comentarios:

Publicar un comentario