miércoles, 22 de febrero de 2012

Capita che

Siente que le bullen las entrañas, su cuerpo, tras siglos de levitar, cae al suelo con gracia felina, y mientras sus pies apoya nuevamente en el suelo, se le mete el aire por las plantas, torbellino que la recorre toda, arrancándola del piso y lanzándola con fuerza hacia adelante.

Impulsada echa a correr, con fuerza, con cadencia, impetuosa, cual caballo, con el sabor salado de la sangre en la boca. Sabor de vida, de ser libre. Avanzando por el placer de hacerlo
.
De improviso su cuerpo se mueve ahora en cámara lenta y todo a su alrededor se detiene. Eleva la vista y en el horizonte, reemplazando el sol, está el universo entero, azul y colorado, que la absorbe con fuerza. Se deja llevar, así, como halada del ombligo, mientras respira con fuerza. Plena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario