viernes, 21 de diciembre de 2018

Llamado de emergencia

Atención, atención, urgente!
hay espacios libres en su mente que deben ser llenados
antes de que al presente le de por ofrecerle paz y algo de esperanza.

Corran, vuelen, apuren el paso
traigan para ya pesares mohoseados
o algún dolor, físico o no, que se yo, que importa
bien doloroso, eso sí.

Llenemos pronto ese espacio que se le está abriendo
que no le quede ni una pizca de atención libre para el presente
ya sabemos lo peligroso que sería si se relaja, le termina gustando 
y se olvida así de nosotros.

Somos sus recuerdos, los que la embargan y ahogan
solo suyos y queremos, necesitamos
que nos siga cargando
ya de sobra sabemos que para ello debemos, 
con precisión, sin falta
permanecer como lo hemos hecho por años
de guardia, atentos, vigilantes.

Miren! Auxilio miren! está sonriendo, 
y su mirada se esta fijando en el colorado y hermoso atardecer
¿en donde están los refuerzos?
- Repito. Urgente! Se necesitan refuerzos!

Desempolven una pesadilla
una de las atroces, si que pesar
pero el fin justifica los medios
no hay de otra.
Nuestra subsistencia, aunque rancia
depende de que ella
jamás saboree libertad, y siempre 
entiéndase bien, siempre 
cargue con nosotros.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Invitado especial

Hay un ángel en la casa
esta vestido de azul

Llego ayer por la noche
lo vimos desde la cocina
trato de pasar desapercibido
pero lo delató su luz.

Me dice mi corazón
que vino para decirnos algo
pero él, celestial,
al parecer se tomará su tiempo.

Me cuesta ignorarlo
preferiría abrazarlo
y decirle que, por alguna razón siento
que su nombre es Benjamín

martes, 18 de diciembre de 2018

Aguacero

El brillo del sol que se cuela por el espacio que queda entre el black out y el piso, es tan fuerte, que le molesta los ojos. Aun medio dormida se da media vuelta en la cama para esquivarlo.  Abre los ojos y en las paredes ve reflejados puntitos de luz plateados, -quizás sea el efecto que produce el sol brillando sobre algunos de los juguetes en el piso-, piensa mientras observa con detenimiento y sonríe. 

Se acomoda haciendo un ovillo y cierra los ojos. Quiere seguir durmiendo. Un pensamiento tras otro se va acumulando en su mente. Han sido unos años complejos, no obstante reconoce que el el miedo finalmente parece ceder, está recuperando su cordura, y ahora que las actividades demandantes están finalizando, tiene tiempo. Una sensación de esperanza la invade, quizás ya esté preparada para hacerlo. Abre nuevamente los ojos y los puntitos de luz sobre las paredes parecen más intensos, se recrea imaginando que así debe sentirse el estar al interior de una lámpara de Bacarat. Su corazón se acelera un poco, salta de la cama, corre el black out y siente como la invade el calor del sol. Es una mañana estupenda, no puede ser mejor. No hay duda, ha llegado el momento. Es tiempo.

Sentada a la mesa, con la vista de la ciudad en la ventana, escucha el rumor de los carros pasar. Son pocos. Es fin de semana, la ciudad ralentizada parece su cómplice. 
Cansada de no entender su propia letra cuando escribe, organiza la conexión de su laptop, mientras en su mente trata de ubicar el momento en que su mano se reveló dejando de garabatear letras redondas y uniformes, para pasar a consignar en el papel hilachas microscópicas imposibles de interpretar. Alguna vez un espontáneo al verla tomar apuntes osó informarle, con – según ella - conocimientos baratos de caligrafía mezclados con esoterismo, que su escritura denotaba egoísmo. Una sonora carcajada fue su respuesta al sabiondo, lo que no impidió que en los meses siguientes se esforzara, sin éxito, en escribir en letras enormes, generosas, que finalmente terminaron reducidas a esa escritura minúscula y deshilachada. 

Sería más personal si enviara la carta escrita de su puño y letra. Pero además de sus problemas de caligrafía, desea que reciba su mensaje de inmediato. Después de tantos meses, ya no quiere esperar más. -Es el día perfecto par hacerlo-, piensa, mientras sonríe.

El sol de la mañana, fuerte y cálido, comienza a apagarse rápidamente. En los últimos días, el sol se cuela temprano por las ventanas prometiendo un día cálido y vigoroso, de esos que la arrancan a ella de la cama con un listado ya definido de todo lo que quiere hacer para aprovecharlo, por ser lindo. Solo para destemplarse contundentemente, dando paso a un cielo gris con vientos fríos, que empañan su listado. Mientras recoge la planta que recién había sacado al balcón para que agarrara sol, recrea en su mente las muchas veces que ha tenido que explicar a los extranjeros, que en su ciudad no hay estaciones, que no, no es una ciudad tropical, y que el clima es, indefinible, en especial después de una promesa de sol, como la de esa mañana, que casi siempre resulta esquiva. Eso sin hablar de los tremendos aguaceros de dos horas, con temperaturas de diez grados, seguidos inmediatamente por tardes soleadas de veintitrés.

Para seguirle el mood al día, pone a calentar agua en la tetera, mientras busca algo que ponerse, preparándose para el bajón de temperatura. Encuentra una ruana, se la pone encima de la pijama, y se sienta una vez más frente a su laptop. -Es tiempo, no hay duda- se repite mentalmente. 

El sonido de la tetera la trae nuevamente a la realidad y mientras se levanta para apagar el fuego y servirse un té, se recrimina el hecho de sentirse dispersa. No quiere darle más vueltas al asunto. Es una lástima que el clima haya cambiado, el poder de sol y su calor siempre le han sido muy útiles cuando necesita impulso. Pero hoy ya hace frío, ¿y si mejor se vuelve a meter en la cama? Finalmente la señora del cuarzo le dijo que fluyera. -Pase lo que pase- fueron sus palabras. ¿Fluye más volviendo a la cama? o ¿haciendo lo que estaba decidida a hacer? Respira hondo y con la taza caliente entre sus manos, se sienta mirando la pantalla de su laptop, dando pequeños sorbitos a su té.

Quizás el sol debería ser honesto de entrada, no asomarse así por la mañana. ¿Para qué tomarse el trabajo, más aún con esa fuerza, si en menos de una hora se va a esconder? Así por lo menos ella sabría a qué atenerse, se enfundaría en su ropa de casa más abrigada, no abriría de par en par las ventanas, permitiéndose,  sin reproches ni sentimientos de culpa, divagar por la casa todo el día, y  su listado de actividades soleadas no quedaría acumulado, con tantos otros. Es culpa del sol que ella se crea capaz de hacer cosas que en realidad no puede, o que nunca termina haciendo.  Es culpa del sol y sus puntitos de luz que ella sintiera hoy que había llegado el momento, que estaba lista, que podía hacerlo.

Aun con la taza de té entre la manos, siente como se le nubla la mirada, mientras la esperanza que se permitió sentir se le escurre en lágrimas por la cara. Ahora le toca tragarse su entusiasmo.

Besa la pantalla, cierra el laptop y camina para meterse de nuevo en la cama, sin percatarse de que dejó abierta la ventana corrediza del balcón, por donde comienza a meterse el agua del torrencial aguacero que ahora se desprende del cielo.


Más sobre la tos

Se ahoga en sus lamentos
la dulce no tan dulce
Se ahoga en pensamientos
de muerte y vicisitudes
Se atora de palabras
que aunque expresar puede
por inercia, por desidia
no se atreve.

Sufre por no haber sufrido
anhela algo desconocido
Se mueve entre el ayer y el mañana
carente de ahora para saberse viva.

Se compara para bien y para mal
para ganar y para perder
creyendo que el mundo gira alrededor
atraído por su holgura

Pero al observarse un poco más de cerca
no puede creer que ella, con esa pose
con esa espalda, con esa forma cursi de moverse
sea la que en realidad generó y siga generando 
arrastra alas y seguidores.

Tose y tose y tose
se ahoga, ya no respira
el contorno de sus ojos luce sombrío
es un zombi en vida
parece que ahora lo ve
pese a que desde hace tiempo lo ha sido.

Antes escribía sobre plumas de colores y aleteos
ahora ni escribe ni vuela, solo se arrastra
Un perímetro de un kilometro 
constituye por estos días su vasto imperio.

No hay música en su teléfono,
ni canciones preferidas
no hay frases celebres subrayadas
ni escritos de letra arrugada en plena madrugada

Ya no la acompañan los acordes del piano
y hace rato que un agudo sonar de cuerdas
no hace temblar su cuerpo.

Reemplazó y rellenó sus ausencias:
sus corazones rotos por sonrisas muecas
su falta de hijos por dignidad fingida
su mamá por una foto con vela incluida
su amiga muerta, por la indiferencia.
su amado gato, por una nueva felina.

En esta vida, todo te lo quitan
todo se reemplaza
todo se sufre y también se supera.

- No hace falta que te asustes
o que opongas resistencia
la muerte te arrebata pedazos de tu vida
dejándote incompleta.
y al mismo tiempo te inunda de alegría
cuando ya no lo esperabas
Te ahoga la vida, como
te ahoga la muerte.

-Detente un momento
no cierres los ojos
mira fijamente
respira tranquilamente
escucha…
vienen caminando abrazados
la solidaridad y el desprecio
cantan canciones que tu no entiendes
se han bebido tu vino
y borrachos se van haciendo eses.

Incluso ellos se divierten
mientras tu, estatua infinita
sientes como avanza el tiempo
y tu ahí, como si estuvieras dormida.

-Reacciona, muévete
no nos dejes aquí paradas
experimentado como se nos seca el cuerpo
y se nos consume el alma.

Has desaprovechado una vez más
lo más precioso, el mayor tesoro
lo dejaste irse sin más
sin gloria, sin pena
este valioso e irrepetible día.
tu única y verdadera posesión
tu garantía.