Doctor, vengo porque tengo un dolor muy grande en mi espalda
- Eso no puede ser!
¿Cómo que no? Si no me deja dormir. ¿No me ve todo encorvado?
- No señor, lo que yo veo es que usted no tiene espalda, y por eso es imposible que le duela.
¿Pero cómo? ¿No tengo espalda? ¿Qué me está diciendo?
- Tal como lo oye, no tiene espalda, usted lo que tiene es un hueco enorme en donde debería ir la espalda.
¿Un hueco?
- Así como lo oye. ¿Es que nunca se ha visto en el espejo?
Bueno, pues sí, pero la última vez que me vi, ahí estaba.
- Pues ya no, y por eso, repito, no hay la menor posibilidad de que sienta. Me refiero al dolor, claro.