domingo, 8 de julio de 2012

Caro ieri ......adieu!!

Doctor, vengo porque tengo un dolor muy grande en mi espalda
- Eso no puede ser!
¿Cómo que no?  Si no me deja dormir. ¿No me ve todo encorvado?
- No señor, lo que yo veo es que usted no tiene espalda, y por eso es imposible que le duela.
¿Pero cómo? ¿No tengo espalda? ¿Qué me está diciendo?
- Tal como lo oye, no tiene espalda, usted lo que tiene es un hueco enorme en donde debería ir la espalda.
¿Un hueco?
 - Así como lo oye. ¿Es que nunca se ha visto en el espejo?
Bueno, pues sí, pero la última vez que me vi, ahí estaba.
- Pues ya no, y por eso, repito, no hay la menor posibilidad de que sienta. Me refiero al dolor, claro.

Verbum

A veces viven arropadas bajo acartonados cartapacios, destripadas, arrumadas. Atesoradas, sí, pero rezagadas. Las hay tejidas, dispuestas en rítmico orden formando liniecillas paralelas que caminan sin descanso, sin límites, sin tiempo. Garabateadas, digitadas, dictadas, susurradas, silenciadas. Atarugadas, cual pedazo de carne que después de mucho rumiarse se desliza asfixiante por la garganta, bien sea entrando o saliendo, ahogan, rasgan, incomodan. Audaces, siniestras, desgonzadas, desvergonzadas, somnolientas…
No importa. Igual todas ellas me hacen cosquillas, me coquetean. Me sirven de corazón, de escudo, de remo.

martes, 3 de julio de 2012

Yo quiero!

Hay que volver atrás
al pequeño mapa de arena
en donde con infantiles trazos
dibujamos nuestro destino.
Hay que sentarse sobre el piso
sin miedo a ensuciarse
y tomarse el tiempo que sea necesario
para observarlo, memorizarlo
tatuarlo en el corazón.
Una vez de pie, ya como adultos
encaminar en una sola dirección
- Esa dirección!
nunca es tarde para ser plenamente auténticos,
a toda costa,
aunque la madurez pese.